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emprender

El Verbo emprender

Desde hace ya algunos años el verbo “emprender” ha sido utilizado para describir aquella actividad en la que un individuo lleva al cabo un esfuerzo más o menos organizado para sobrevivir en este mundo mercantilista a través de un negocio propio.

 

Esta actividad ha sido un tanto promocionada y subsidiada por los gobiernos en sus diferentes niveles en un tácito reconocimiento a la incapacidad que nuestro sistema económico tiene de poder otorgar empleos formales tal cual como se concebían hasta los años 70, en donde después de llegar a la edad adulta, cualquiera podía trabajar para un patrón a cambio de un salario, seguridad social, etc.

 

La inspiración del emprendedor

Dice un dicho popular que “la necesidad tiene cara de hereje”. Y si, quizás sea el origen más franco y básico del “emprendedurismo”, palabra muy moderna con la que se designa la actividad del emprendedor. Por cierto que existe un reclamo de parte de los muy letrados al respecto de este término que se supone una mala traducción del término inglés “entrepreneurship” y que a saber de la Real Academia de la Lengua Española debiera ser y será “emprendimiento”.

Total que como nadie come palabras y solo algunos se alimentan de los términos y las correctas traducciones, a la gran mayoría, los que en algún momento de la vida nos encontramos con que un simple salario no satisface adecuadamente nuestras necesidades, no nos queda más que emprender.

 

Por supuesto que el hambre no es la fuente absoluta del ánimo emprendedor, pero la necesidad sí. Tomemos en cuenta que necesidades hay muchas y que alguna de tantas nos lleva a superar ciertos límites para obtener, conforme la visión de Maslow, desde los satisfactores fisiológicos hasta la autorrealización.

 

Quizás pudiéramos tomar como ejemplo a alguien bien acomodado en esta vida y que por ambiciones personales emprende. ¿Qué emprende? Pues un proyecto, negocio y en fin cualquier actividad que lo lleve a obtener aquello que desea. Pero la ambición en sí misma, genera en el individuo una necesidad y regresamos al punto, que cualquiera con necesidad puede ser llevado a emprender. Y puede ser llevado, porque no todos están dispuestos a emprender.

No faltará alguno que siendo como masoquista prefiera sufrirla en plena pasividad y en cuyo caso también emprende, pero seguramente un patético camino completamente contrario a la autorrealización.

 

Esta o aquella necesidad que nos lleva a emprender puede y debiera llevarnos a la superación personal. He aquí otro termino muy maltratado últimamente: “La superación personal” Pero hablaremos de este tópico en otra ocasión.

 

Aquel que Emprende, movido inicialmente por algún tipo de necesidad, pretende encontrar un satisfactor, pero si todo sale bien puede encontrar que el ser emprendedor pasará de solo proporcionarle lo básico a inyectarle cierto tipo de adrenalina espiritual que lo convertirá en un motivador, un ejemplo a seguir para muchos, un líder o un hermano mayor.

Esa es la razón por la que en la actualidad abundan las pláticas motivacionales, conferencias, artículos y libros enteros que tratan de sacar de su pasividad a los muchos, mostrando los logros de los pocos.

 

Y surge una pregunta: Emprender ¿Es un concepto que debiera importarme? Igual y no, he?

 

Increíblemente hay muchas formas de pasar esta vida algunas más cómodas que otras y cada uno puede definir y defender su concepto de comodidad y tener su propio y subjetivo aprecio por lo que es la autorrealización. Pero algo en lo que debemos de meditar y que va de la mano con la necesidad que nos puede llevar a emprender es nuestra propia conveniencia.

Que nos quede claro

emprenderEn estos últimos años y con los más recientes sucesos, de donde quiera que seamos y a lo que carambas nos dediquemos, nos tiene que quedar bien claro que la vieja concepción de la buena vida de antaño, de la estabilidad financiera, del trabajo seguro ya se acabó.

Hoy más que nunca cada individuo necesita para salir adelante estar consciente de que aun cuando se cuente con un buen trabajo, quizás una buena herencia o grandes dones en su persona, si no aprovecha lo que tiene, se está en un riesgo de perder o al menos de estancarse.

 

Y por supuesto que habrá sus excepciones. Habrá quienes con aplicarse en lo que tienen y ser constantes terminen la carrera de esta vida satisfechos por completo. Es por eso que por allí se dice también que un emprendedor es un soñador, un rebelde, que no se conforma con los estándares impuestos por la sociedad en la que se encuentra y con vistas a algo más, busca aquello que lo llene y lo satisfaga plenamente y entonces decide “Emprender”.

 

L.A. Mauricio Esparza Reyes
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